Debo confesar que estoy avergonzado, te fallé. Peor aún, soy un cobarde, no puedo mirarte a la cara, mucho menos dirigirte la palabra... Me encuentro atrapado entre la rigidez de tu mirada y el precipicio interminable.
Se que tu me perdonarás, pero no yo! no puedo amor... mi capacidad rencorosa no me lo permite... Sí, este molesto sentimiento perturba en mi cabeza y sólo se me ocurre escapar.
Sé que esta no es la persona que demostré alguna vez. Pues yo siempre intenté enseñarte a luchar por lo que quieres. Si bien es contradictorio, es cierto que te quiero, pero ya no puedo luchar por ti; porque no puedo luchar contra mi mismo. No seas tonto amor.. no llores por alguien que no tiene valor alguno. Yo lloraré por los dos.
Dedicaré cada una de mis lágrimas llenas de angustia, para tatuar en mi mejilla aquel crimen no cometido... LO SIENTO....
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