Con un suave aflato apagó la diminuta llama
Oscureciéndolo todo, arrebatándome el alma.
El sonido de una muda aurora invoca a la muerte
La risa alegre se torna perversa, invadiendo mi mente.
Poco a poco la oscuridad fue consumiendo el medio
El corazón latente se detiene lento, repleto de miedo.
Mis débiles palabras próximas a naufragar tu contorno
Con precario entusiasmo imploran tu divino retorno.
Tu intrépida figura confiesa tu deseo concluido
Lloro desconsoladamente, ¿Por qué no fui el digno?
Mas haz de saber Señora de la Hipocresía
Nunca te perderé, pues nunca fuiste mía.
Tú mirada se perdió en el horizonte, junto al llanto del cielo
Con la ventana entreabierta se percibe la danza del desvelo;
Los ángeles callan, los animales tiemblan, tú no contestas,
En la noche eterna, discuto con el viento, ya no quiero que vuelvas.
Acompáñame donde el sol se apaga ante el coqueto andar de la muerte, Donde un ángel oscuro espía los susurros de un corazón inconsciente. ¡Ven! Seré cumbre de luz en tu débil existencia. Mas luego un reproche infalible en tu putrefacta conciencia
lunes
jueves
Lamento
Nunca llores por un amor muerto
Ya que rara vez el amor es verdadero
El amor ha nacido a una muerte temprana
Y su realidad es apenas un despojo.
Me besas en mis rectos y pálidos labios,
Y tu eterno retorno nace en rosas negras
Sepultado en lo más profundo del mar
Porque ya ha muerto, tan drástico como irreal.
El cielo desconsoladamente llora la pérdida
El sol, lenta pero brutalmente se esconde,
Las nubes, una a una se abaten sigilosamente
Al igual que tú, todo sin dejar rastros desaparece.
De manera coordinada los buenos sentimientos se apagan
Las coloridas flores son ahora sólo espinas
Hasta la más pequeña sutileza pierde sus pigmentos
Todo se vuelve gris, todo manifiesta lamento.
Ya que rara vez el amor es verdadero
El amor ha nacido a una muerte temprana
Y su realidad es apenas un despojo.
Me besas en mis rectos y pálidos labios,
Y tu eterno retorno nace en rosas negras
Sepultado en lo más profundo del mar
Porque ya ha muerto, tan drástico como irreal.
El cielo desconsoladamente llora la pérdida
El sol, lenta pero brutalmente se esconde,
Las nubes, una a una se abaten sigilosamente
Al igual que tú, todo sin dejar rastros desaparece.
De manera coordinada los buenos sentimientos se apagan
Las coloridas flores son ahora sólo espinas
Hasta la más pequeña sutileza pierde sus pigmentos
Todo se vuelve gris, todo manifiesta lamento.
Despues de la tormenta
Un trueno ensordecedor rompió la calma Y la mañana se convirtió en noche, oscureciéndome el alma
La lluvia inundó todo, ahogándome en tantas sensaciones
Mis miedos se vuelven cólera, encerrándome, ocultando mis emociones.
Lo cálido se convierte en frío.
El hielo se mezcla con la sangre devorando el rojo vivo.
El fuerte amor yace en el polvo de las rosas muertas
Esperándote impacientemente, para que cures heridas abiertas.
Pero después de la tormenta siempre llega la calma.
Entre fuertes abrazos y ardientes besos recibimos el alba.
Arropado por mi cuerpo, despiertas en mi pecho, abrazado,
El sol ha salido, estamos arrepentidos, pero ya todo ha pasado
La lluvia inundó todo, ahogándome en tantas sensaciones
Mis miedos se vuelven cólera, encerrándome, ocultando mis emociones.
Lo cálido se convierte en frío.
El hielo se mezcla con la sangre devorando el rojo vivo.
El fuerte amor yace en el polvo de las rosas muertas
Esperándote impacientemente, para que cures heridas abiertas.
Pero después de la tormenta siempre llega la calma.
Entre fuertes abrazos y ardientes besos recibimos el alba.
Arropado por mi cuerpo, despiertas en mi pecho, abrazado,
El sol ha salido, estamos arrepentidos, pero ya todo ha pasado
miércoles
TODAS LAS COSAS MORIRAN
Todas las cosas morirán,
El río azul claramente derrama su corriente bajo mi ojo.
Cálido y amplio, el viento del sur arrasa los cielos;
Una tras otra, las blancas nubes son derretidas.
Cada corazón que esta mañana late con pasión,
lleno de precaria alegría, algún día, sin embargo, morirá.
La corriente dejará de fluir,
La brisa cesará su canto,
Las nubes no flotarán,
El corazón ardiente callará,
pues todas las cosas morirán.
Todas las cosas morirán.
La primavera será tempestad;
Las risas alegres permanecen graves;
y el canto de las aves, no volverá a ser oído.
¡Escuchen todos! la Muerte me llama
mientras derramo mis venas.
La mandíbula cae,
La mejilla cálida empalidece,
Los fuertes brazos se abaten,
El hielo y la sangre se mezclan,
La mirada se vuelve rígida.
Dejad entonces que el cielo ruja
y que las azules olas azoten la costa.
Nunca veremos a través de la eternidad,
todas las sutilezas que nacen,
algún día ya no serán,
pues todas las cosas morirán.
El río azul claramente derrama su corriente bajo mi ojo.
Cálido y amplio, el viento del sur arrasa los cielos;
Una tras otra, las blancas nubes son derretidas.
Cada corazón que esta mañana late con pasión,
lleno de precaria alegría, algún día, sin embargo, morirá.
La corriente dejará de fluir,
La brisa cesará su canto,
Las nubes no flotarán,
El corazón ardiente callará,
pues todas las cosas morirán.
Todas las cosas morirán.
La primavera será tempestad;
Las risas alegres permanecen graves;
y el canto de las aves, no volverá a ser oído.
¡Escuchen todos! la Muerte me llama
mientras derramo mis venas.
La mandíbula cae,
La mejilla cálida empalidece,
Los fuertes brazos se abaten,
El hielo y la sangre se mezclan,
La mirada se vuelve rígida.
Dejad entonces que el cielo ruja
y que las azules olas azoten la costa.
Nunca veremos a través de la eternidad,
todas las sutilezas que nacen,
algún día ya no serán,
pues todas las cosas morirán.
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