Un trueno ensordecedor rompió la calma Y la mañana se convirtió en noche, oscureciéndome el alma
La lluvia inundó todo, ahogándome en tantas sensaciones
Mis miedos se vuelven cólera, encerrándome, ocultando mis emociones.
Lo cálido se convierte en frío.
El hielo se mezcla con la sangre devorando el rojo vivo.
El fuerte amor yace en el polvo de las rosas muertas
Esperándote impacientemente, para que cures heridas abiertas.
Pero después de la tormenta siempre llega la calma.
Entre fuertes abrazos y ardientes besos recibimos el alba.
Arropado por mi cuerpo, despiertas en mi pecho, abrazado,
El sol ha salido, estamos arrepentidos, pero ya todo ha pasado
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