Cómo no entristecerse cuando la ilusión se opaca, cuando ocurre algo que no era esperado y cambian rotundamente las cosas. Cómo no tener ganas de llorar, cuando una enorme alegría se mancha, llevándonos a un puerto que no era el esperado.
Tal vez no todo esté perdido, pues yo sigo aquí firme y así será siempre.
Deja que tus sueños se confundan con mis sueños
para que la sed de tu ausencia
se colme en ilusiones que vivan sus momentos.
Déjame andar lento en ese andar bajo la lluvia,
hambriento y sediento de amor caminando al viento,
caminando lentamente con el aliento del muerto,
que murió amando ese momento.
Yo sé que el hambre que mi alma siente, es por ella, ese fantasma, cuya imagen sale, de su boca aromada, de su carne perfumada y de las ansias que en su timidez esconde.
Lentos serán mis pasos e incierto mi camino;
en busca de nada, de la bella risa prometida.
Y así hollé el camino con mi huella,
Sin mirar otro destino que no fuera buscar tu sonrisa
y preguntarle al alba donde estarías escondida,
para calmar mi sed con tu boca,
y alimentarme de tu carne como fiera hambrienta
y así te ando buscando para calmar esta ansiedad tan loca.
Y así, ansiando devorar tu risa perfumada de jazmines,
me sorprendió la noche en un caminar incierto.
Y sin descanso alguno caminé entre nubes,
que se sonrojaban con color de sangre presintiendo mis pensamientos,
y el grito sordo que de los abismos de mi alma surgía como tormenta de lluvia,
ahogaba mis lamentos y ocultaba mis sollozos.
Sí! Decididamente estoy hambriento, quiero tu corazón para devorar todos tus sentimientos hasta hartarme, quiero consumir tu cerebro para adueñarme de tus pensares.
Así estoy de hambriento y es un hambre de ti,
de tu pureza, de la sombra que dibujas cuando el sol te besa.
Y así, hambriento, caminaba tan lento,
que entre sueños llegué a tu pensamiento.
Y nuestros sueños se abrazaron aquella noche,
y yo sabía que sentías, lo que mi alma sentía,
y sabía que estabas sintiendo que entre tu cuerpo me moría,
llenando de calor mi boca, acariciando mi garganta,
en tu desesperada manera loca,
y moriría de pasión sintiendo lo que el corazón anhelaba
Y así, atrapando este sueño, que no tiene despertar, para calmar mi hambre.
Y así beso a beso recorro todo tu continente,
y centímetro a centímetro soy dueño de tu piel.
Y poco a poco soy sombra de tu sombra para ya no ser,
para confundirme con la nada y encontrarme en el silencio del amor;
para morir entre tu piel, para perderme en la huella de tu destino,
como desaparecen las gotas de agua en el desierto
y viajar por infinitos clamores , sin cielos azules o danzas de duendes,
para que al rayar el alba nos sorprenda el día en que yo muera en tus brazos,
sin que nunca me pertenezcas, sufriendo de melancolía.
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